A menudo nos encontramos buscando información por Internet y, en ocasiones, pedimos presupuestos a través de sencillos (o complicados en ocasiones) formularios donde informamos nuestro nombre, apellidos, e-mail y otros datos imprescindibles, o eso dicen, para poder enviarnos un presupuesto o información requerida.
En muchas ocasiones, y esto lo he podido comprobar en mis propias carnes, nos encontramos con que no sabemos a quién le enviamos esa información, quién es el propietario de esa web o el titular del fichero donde almacenarán nuestros datos.

Hay que fijarse muy bien en los formularios que nos piden información, porque podemos acabar dando nuestros datos a personas que no van a hacer un uso correcto de esos datos. Y eso podemos pagarlo muy caro. Nuestros datos pueden acabar formando parte de ficheros de registros para el envío de spam, registros fraudulentos en servicios de Internet, averiguación de contraseñas, etc.
Es imprescindible cuidar muy bien de nuestros datos, y sobre todo, saber muy bien a quién se los ofrecemos. Es una información valiosísima que puede acabar en malas manos.
Recordemos que los formularios deben solicitar de forma inequívoca que aceptamos la política de protección de datos de la web a la que pertenece el formulario, en cumplimiento del Art. 6.1 de la Ley 15/1999 sobre protección de datos de carácter personal.
Las webs deben cumplir esta normativa para ofrecer un servicio óptimo al cliente, diferenciarse de la competencia, ofrecer un valor añadido a los posibles clientes o visitantes y dar una imagen de seriedad y de preocupación por los datos de terceras personas.
Es imprescindible cumplir con la Ley de Protección de Datos y confiar en profesionales como Asser, Asesoramiento y Servicios donde le ofrecemos un servicio profesional, rápido, eficaz y serio.
